Recordando a Greykha..."Un Amor Diferente"
Quiero comenzar este artículo, comentándole a mis lectores, que con todo placer se lo dedico a un amor diferente; mientras que les cuento la historia, que comienza de la siguiente manera: Hace cinco meses me diagnosticaron una lesión maligna (tal cual como ya lo saben algunas personas), y por causas que se suscitan de este problema de salud, hace tres meses me tuve que desprender de un ser viviente que no piensa (yo lo dudo, porque me parece que si lo hace) ni habla con voz humana, pero se comunica a su manera.
Resulta que alejarme por causas fortuitas de ese ser del cual les hablo, me costó muchísimo y antes de hacerlo lo pensé y lo repensé hasta el cansancio. Al final de cuentas, luego de considerar todos los factores (CTF) y de hacer una jerarquización de necesidades (JDN), decidí entregar como en una especie de adopción a mi siempre recordada Greykha. Muchas personas saben de antemano quien es ella y de quien les estoy escribiendo y comentando. En una anterior oportunidad, publiqué un artículo para ella, a través de este mismo medio impreso (El Vigía).
Greykha es un ejemplar canino (waimaraneer) que hace cinco años le compré a un amigo, junto a un hermano de ésta que lo llamé: Rhoykin (fallecido). Mi Greykha es la única que queda de una camada de seis perros adorables; y eso me da más nostalgia y tristeza porque por causa de mi enfermedad se me hizo imposible tenerla y atenderla, razón por la cual, ya no está más conmigo. ¡De pana, que esa situación me duele! Pero no me quedó otra opción, más que optar por la decisión que tomé por el bien de Greykha, el día Sábado 19 de Mayo del presente año, cuando se la entregué a mi amigo: José Luís Torres, quien por cierto fue la persona que me la vendió. Paralelamente a todo esto, yo se que el amigo referido, se debe sentir a gusto con “Grey”, porque recientemente él perdió a su mascota, que a su vez, era hermana de mi mencionada mascota.
Yo jamás pensé que uno se pudiera encariñar tanto con un animal, y no porque tenga esa condición, sino porque parece mentira que un ser viviente que, aparentemente no piensa ni habla, pueda sustituir a aquellos seres vivientes que si piensan y hablan, pero que a veces no son tan fieles como un animal, específicamente, como un ejemplar de la raza canina. Ahora comprendo con conocimiento de causa, porque se dice que el perro es el mejor amigo del hombre; y eso lo celebro con alegría y satisfacción.
Quiero comentar además que, me conozco y me conocen como una persona con una gran angustia y preocupación por los perros y perras en situación de calle (término que yo utilizo como en el caso de los niños y niñas en la calle y de la calle, que también me preocupan sobremanera). De hecho, en una oportunidad, pensé que era factible proponerle al Presidente Chávez, la “Misión Nevado” o “Misión Lázaro” (Nevado era el nombre de la mascota de Simón Bolívar, de acuerdo a una leyenda histórica de la autoría de Tulio Febres Cordero; y a San Lázaro se le refiere rodeado de esos animales que comúnmente llamamos: Perros y/o Perras). Por consiguiente, procedí a hacer un Proyecto al respecto, con la intención de hacérselo llegar al Presidente Chávez, y sin embargo, por causas ajenas a mi voluntad, desistí de esa idea, pero no pierdo las esperanzas; y ruego a Dios para que permita que alguien me ayude a materializar esta inquietud, o se robe mi idea (que en teoría y práctica, me la reservo en esta oportunidad).
En el momento que escribí este artículo, recordando a Greykha, pensé que sería espectacular que las personas tomaran conciencia sobre la problemática de los perros y perras que deambulan por las calles de nuestras locaciones, y que unieran esfuerzos en la búsqueda y consecución de alternativas de solución que contribuyan con atenuar la situación planteada. Estoy consciente que “un solo palo no hace montañas” y que “del árbol caído todos hacen leña”; pero se puede intentar algo a favor de los perros y perras que andan calle arriba y abajo, sin pensar en sacrificios, sino cuando sean real y últimamente necesarios.
La verdad es que no se si se nota mi predilección y empatía con los(as) perros(as), y creo que con mi actitud queda claro que no tener a Greykha a mi lado, para mí es demasiado desconcertante; como dicen por allí…”es mucho con demasiado”. No obstante me reconforta saber que ella está con José Luís Torres, se que se encuentra en buenas manos, y al lado de una persona que al igual que yo, adora a los animales, especialmente a los(as) perros(as). Ojalá personas como mi amigo José Luis fueran abundantes (en este momento me excluyo por modestia), porque de ser así, puedo asegurar que la situación de esos seres vivientes abandonados. Del mismo modo hago mis mejores augurios para que la situación de los niños y niñas en la calle y de la calle, deje de ser una realidad cruel y se convierta en un objetivo y meta que va más allá de las simples palabras y promesas incumplidas (no me refiero a Chávez porque yo imagino que él, no ha pensado nada en esta materia ambiental-ecológica.
A mi extrañable Greykha, la protagonista de mi amor diferente (cero zoofilia y fetichismo), finalmente le deseo muchos años de vida, como ser viviente que merece un hogar sustituto, luego que por la naturaleza misma, y como todo animal, después de nacer, al poco tiempo, se desprende del vínculo de su progenie. A José Luís no me queda más que agradecerle por su amistad sincera y por su hermoso gesto de recibir a mi Greykha a su lado. Enhorabuena, pues..!


